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Recetas – La Gourmandista

Cooking in progress...

Categoría: Recetas

¿Amas las pizzas? Aquí unas deliciosas y sin esfuerzo

Seamos honestos, ¿a quién no se le antoja la pizza en el martes de 2 x 1, el viernes, el sábado, el domingo? O sea, creo que cualquier día de la semana todos podríamos pedir unas pizzas a la cadena de nuestra preferencia o si tenemos más suerte, a la pizzería del barrio que las hace a la leña con todos los ingredientes de nuestra preferencia. Pero la realidad es que no siempre es lo que queremos, a veces también se antoja hacerlas en casa y por qué no, incluir a toda la familia en la hazaña.

Esta receta de masa para pizza no necesita mucho, sin embargo tiene dos requerimientos importantes: TIEMPO y una BÁSCULA. Y aunque podrías preparar la masa con cucharas y tazas de medir, te recomiendo ampliamente que utilices la báscula para obtener un mejor resultado.

Masa para pizza

Tener a la mano esta receta que requiere de poquísimo esfuerzo hará que todos quieran dar una mano para preparar deliciosas pizzas caseras

  • Tazón mediano
  • Espátula de silicón o cuchara de madera
  • piedra para pizza
  • pala para pizza
  • 115 g. harina blanca para todo uso
  • 1 g. levadura instantánea
  • 5 g. azúcar
  • 5 g. sal
  • 2.5 ml. cucharadita de aceite de oliva
  • 80 g. de agua a temperatura ambiente (25C aproximadamente)
  • aceite de oliva o aceite en aerosol para rociar el tazón
  1. Prepare esta masa hora antes de darle forma, o para un mejor desarrollo del sabor, de 12 a 24 horas antes.
  2. En un tazón mediano, mezcle la harina, la levadura instantánea, el azúcar y la sal. Forme un volcán con un cráter en medio y ahí vierta el agua y aceite de oliva. Con una espátula de goma o una cuchara de madera, incorpore gradualmente la harina al agua hasta que toda la harina se humedezca y la masa comience a formarse, aproximadamente 20 segundos. Debe desprenderse del tazón, pero aún así adherirse un poco y tener un aspecto un poco áspero.
  3. Amase con las manos durante 3-4 minutos para integrar todo en una masa homogénea.
  4. Deje crecer la masa. Vierta un poco de aceite en un segundo tazón (o rocíe con aceite en aerosol) y coloque la masa en él. De la vuelta a la masa para cubrir todos los lados con el aceite. Cúbralo con un poco de plástico autoadherible y deje reposar sobre el mesón de la cocina al menos una hora y hasta 24. Debe por lo menos doblar su tamaño.
  5. Para obtener el mejor desarrollo del sabor, prepare la masa con al menos 12 horas. A mi me gusta reposarla por 24 horas en el refrigerador y luego una hora más sobre el mesón para que se suavice.
  6. Mientras la masa reposa, prepare la salsa de tomate si va a utilizar, así como los condimentos con los vestirá su pizza. Recuerde que es necesario cocer todos los condimentos, pues el tiempo que la pizza irá al horno no será suficiente para cocer los condimentos que lo requieran.
  7. Precaliente el horno a 260 °C (500 °F) una hora antes de hornear la pizza. Coloque una rejilla del horno en la posición más alta y coloque una piedra para pizza o una charola metálica para hornear al revés sobre la rejilla antes de precalentar.
  8. Espolvoree la mesa de trabajo con un poco de harina y saque la masa del tazón. Presione la masa suavemente para desinflarla. Forme con las manos un disco con las masa. También puede usarse un rodillo. Extienda la masa tan fina como se desee. Si la masa rebota o cuesta trabajarla, tápela un par de minutos para que repose. Use harina adicional según sea necesario para evitar que la masa se pegue.
  9. Espolvoree una pala para pizza o una charola para hornear al revés con harina de maíz y coloque el disco de masa encima. Unte la superficie de la masa con aceite de oliva, agregue la salsa, los aderezos y el queso. Agita cuidadosamente la pala para pizza o la bandeja para hornear para asegurarte de que la pizza se deslice.
  10. Deslice suavemente la pizza sobre la piedra para hornear caliente y hornee durante unos 5 minutos o hasta que el queso se derrita y la corteza esté bien dorada.

La harina puede ser toda de tipo 00, para todo uso o harina para pan. Una recomendación para comenzar a variar la textura de la pizza es utilizar 50/50 de 00 y harina para pan.

Principal
Italiana
pasta para pizza, pizza

Rollo de camarón o langosta, pero… ¿con chipotle?

Este verano he estado revisitando clásicos. Me parece que mi yo cocinero está evolucionando y ahora está apropiándose de recetas que antes no me habría atrevido a modificar. Y así como ya tiene un par de años que nada más llega el verano y comemos tostadas de atún hasta empezado el otoño, hace ya varios meses que estoy en modo ensaladas de mariscos, tiraditos y ceviches, por lo que les comparto mi última versión de bollo de camarón que trata de hacer guiño al que alguna vez me comí en el área de Nueva Inglaterra con langosta, pero confieso que como no conseguí colas de langosta los hice de camarón. Parece que a todo el vecindario se le ocurrió hacer langosta el fin de semana que a mí también se me antojó prepararlo.

Roll de camarón con chipotle

Con camarón, con langosta, con lo que haya a mano, pero este roll no puedes quedarte sin probarlo.

  • Tabla de picar
  • Cuchillo de chef
  • Cuchillo mondador
  • Pelador
  • Olla mediana
  • Batidora de mano con su vaso
  • Tazón mediano
  • Cubiertos para ensalada
  • 500 g. de camarón grande (pelado, cocido y picado en cubos)
  • 2 tallos apio (pelado y finamente picado)
  • ¼ taza hinojo (pelado y finamente picado)
  • ¼ taza rábano (finamente picado)
  • Perejil (finamente picado)
  • 1 pieza limón (el jugo)
  • ½ taza mayonesa
  • 1 pieza chile chipotle en adobo
  • 4 piezas medias noches (estilo Nueva Inglaterra)
  1. En el vaso de un procesador de alimentos o de una batidora de inmersión (yo uso la segunda opción), añade la mayonesa y el chile chipotle en adobo y pulsa hasta que se incorporen ambos ingredientes. Si prefieres, puedes hacer la mayonesa desde cero, pero no es necesario.
  2. En un tazón, añade el camarón y los vegetales e incorpora todo ligándolo con la mayonesa y el jugo de limón verde. Sazona con un poco de sal y disfruta en un bollo, pero aquí entre nos, también lo puedes poner en tostaditas de tortilla de maíz y funciona perfecto.
  3. Por cierto, si prefieres hacerlos de langosta, yo te sugiero que para esta receta utilices entre 3 y 4 colas de langosta dependiendo el tamaño.
Sandwich
Estadounidense
mi receta, Nueva Inglaterra, rollo de camarón, rollo de langosta, verano

De la original Ensalada César, pero hecha en casa

Cuando era niña, me encantaba que el jefe de sala viniera a nuestra mesa a hacer algo. No importaba si era una ensalada, un postre flameado, o si sólo venía a cortar frente a nosotros la pieza de carne para compartir que habían pedido mis papás. Mi curiosidad era grande y siempre era un deleite. Claro que según el restaurante era lo que me gustaba pedir. Había en donde las fresas jubilé eran mis preferidas. En algún otro sitio un sabayón, pero me parece que mi consentida era la Ensalada César, pues era algo que nunca comíamos en casa, que era sencillo y que para mí era todo un espectáculo. De hecho, alguna vez mi papá me reclamó diciendo que sólo era lechuga con queso y un poco de pan.

Por aquí y por allá me llamaba la atención que la encontraba en menús no sólo en mi país, sino que también estaba disponible en algunos sitios en el extranjero, aunque algo en mi interior se quejaba, pues no era exactamente como la que se hacía en mi tierra y alguien -seguramente mi madre- me había dicho que era un platillo creado en México.

En el tiempo corroboré la información y aprendí que no sólo era mexicana, que en realidad era tijuanense, y como nunca había ido a esta ciudad, pues tampoco había probado la original. La primavera pasada tuve oportunidad de ir y fue como viajar en el tiempo.

Y sí, uno llega y ahí está el carrito que va de una mesa a otra cargada de ingredientes para hacer la afamada ensalada. Aquí, la diferencia frente a mi experiencia de la infancia fue que todo el personal sabe prepararla con la receta de la casa. Obvio, pedí la mía. Corroboré utilizar los ingredientes correctos en casa y noté que la preparo ligeramente diferente, pues yo no le pongo ajo, siempre creí que la mostaza que se usaba era la amarilla aunque en realidad es Dijon, uso el huevo entero en lugar de sólo la yema, y sí le pongo un filete de anchoa, lo cual me dijeron no es necesario porque la salsa inglesa de Lea & Perrins tiene anchoa ya entre su lista de ingredientes. Acepto que el resultado es bastante similar, pero supongo que si quiero imitar la original, debo modificar un poco mi versión de la receta, aunque confieso aquí entre nos que lo único que le cambiaré a mi receta es el tipo de mostaza, pues me gusta más la francesa que la inglesa.

Cuando el mesero nos sirvió nuestras ensaladas, le pregunté que cuál de todas las leyendas sobre la creación de la famosa ensalada era la que ellos avalaban como verdadera. No me contestó a ciencia cierta, pero me corroboró las “leyendas oficiales”, pero antes de contarles el chisme déjenme les cuento un poco de la historia del lugar, el hombre que la creó y obvio también el chisme.

El restaurante Caesar’s se encuentra en la avenida Revolución del centro de Tijuana, Baja California no muy lejos de la garita internacional que separa a México de Estados Unidos. El sitio lo fundó un restaurantero de origen italiano de nombre Cesare Cardini. Él, originalmente, habría migrado desde Italia a California, pero luego decidió probar suerte en la ciudad fronteriza mexicana escapando la prohibición de alcohol que vivió la Unión Americana en 1919 tras la entrada en vigor de la enmienda 18 a la Constitución, ley que prohibía el consumo de bebidas alcohólicas. Esta situación le permitió a Tijuana vivir años de gloria y abundancia, volviéndose además en un sitio consentido para la sociedad estadounidense, pues a todos les gustaría a partir de entonces cruzar la frontera para irse de fiesta.

Evidentemente, en aquellos años como ahora, el fin de semana de las fiestas de Independencia del 4 de julio son una oportunidad de festejo para todos los estadounidenses, y obviamente, cruzarse la frontera en años en los que ni una cerveza estaba permitida sería obligatorio si uno quería festejar con la refrescante bebida en mano, así que el señor Cardini, con el restaurante abierto y el flujo de visitantes a todo lo que daba comenzó a quedarse sin ingredientes. Entre una de las leyendas se cuenta que llegó un grupo de oficiales de aviación y que tras no tener qué ofrecerles, Alex Cardini, hermano de Cesare y quien estaba ese día al frente de la cocina, mezcló los hoy ingredientes que conforman la afamada ensalada y el resto es historia.

Otra leyenda cuenta que, aunque sí, ya no había mucho para ofrecer a los comensales, la idea de la receta provino de uno de los meseros, también de origen italiano y cuya madre preparaba en casa en Italia la receta en cuestión. Buscaron y vieron que tenían todo, la prepararon y la familia Cardini se apropió de la receta.

La última de las historias y que fue la que personalmente me contó el mesero que nos atendió y que incluso me resultó más fascinante, pues cuando le pregunté si era cierta la leyenda, él me empezó a contar ésta, así pues, yo dejé que hablara sin interrumpir mientras me quedaba boquiabierta. Dícese que entre los ricos y famosos que visitaban el restaurante Caesar’s había una señora que iba y siempre pedía la ensalada, pero le gustaba tanto que luego pedía en restaurantes por todo el mundo que le reprodujeran el platillo. Su nombre: Wallis Simpson. Sí señores, la mismísima mujer originaria de Baltimore, Maryland y que puso de cabeza a la corona inglesa… a tal grado que la hoy el nuevo rey inglés, Carlos III, es quien ocupa el trono por el matrimonio entre la señora Simpson y el rey que abdicó la corona, Eduardo VIII, su tío abuelo.

¿Ven? Les dije que estaba bueno el chisme. En fin, sepa el sereno cuál sea la verdadera historia de la ensalada César. A lo mejor en cada una de estas historias hay un pedacito de verdad. Lo mejor de todo es que a pesar de que el establecimiento había caído en ruinas, Javier Plascencia, chef tijuanense y gran representante de la cocina de la región, junto con su familia, quienes están a cargo de un grupo restaurantero se pusieron a la tarea de rescatar el sitio que hoy vibra junto con el resto de la ciudad y nos recuerda que ahí es la cuna de uno de los platillos más emblemáticos de la cocina occidental del siglo XX.

Por último, por ahí leí que la familia Cardini a su regreso a los Estados Unidos había vendido la receta para hacerla embotellada. La curiosidad mató al gato y la busqué en la tienda de autoservicio. La encontré, la probamos y el consenso general de la mesa fue que nos quedamos con la versión casera y la del restaurante.

Aquí les dejo el video que tomé ese día y más adelante también la receta que hago en casa cuando no puedo ir hasta Tijuana.

La Receta

Ensalada césar casera

El clásico del Hotel Caesar's de Tijuana en la versión que mi mente recreó a partir de las memorias de mi infancia y los restaurantes ochenteros de la Ciudad de México.

  • Olla pequeña
  • Tazones pequeños
  • Ensaladera
  • Batidor de globo
  • Pinzas de cocina
  • Rallador de queso
  • 2-3 hojas lechuga orejona
  • 1 filete filete de anchoa
  • ½ cucharadita mostaza de Dijon
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita salsa inglesa
  • ½ limón verde (el jugo)
  • 3 cucharadas Aceite de oliva (extra virgen (aproximadamente))
  • ¼ taza Parmigiano Reggiano (finamente rallado)
  • 2-3 Crotones de pan
  1. En una olla pequeña poner agua, añadir el huevo y dejar que brote el hervor. Dejar solamente un minuto y sacar. Sumergir en agua con hielos para cortar la cocción. (Por cierto, también lo puedes hacer con el huevo crudo, pero bueno, si no te gusta, ésta es una magnífica opción para que esté medio cocido).
  2. En un tazón grande o una ensaladera y con la ayuda de un tenedor, machaca el filete de anchoa.
  3. Añade la salsa inglesa, el jugo de limón verde, la mostaza y una cucharadita de queso parmesano.
  4. Con ayuda del batidor de globo mezcla todos los ingredientes.
  5. Añade el huevo tibio y finalmente emulsiona con aceite de oliva utilizando el batidor de globo según sea necesario. La receta marca 3 cucharadas, pero puedes usar un poco más si lo prefieres. Verifica la sazón con sal y pimienta.

  6. Revuelca las hojas de lechuga para que queden bien embarradas de aderezo.
  7. Sirve en un plato y termina con la cantidad de queso parmesano que desees y unos crotones.
  8. Si deseas hacer tú mismo los crotones, una forma súper fácil que a mi me gusta hacer es rebanar pequeños trozos de baguette, embadurnarles un poco de mantequilla y sal de ajo (o en su defecto pasta de ajo salado), espolvorear con queso parmesano y ponerlos a tostar rápido en el horno tostador. Quedan buenísimos y te tardas 2 minutos en hacerlos.
Ensalada
del mundo
César, clásico, Ensalada

Por último, si vas a ir a Tijuana, no dejes de ir al Caesar’s y disfrutar tu Ensalada César. Aquí te dejo el mapa con la geolocalización para que lo guardes.

Conchas: El pan dulce mexicano consentido

Cuando niña, una de las actividades que no faltaban el domingo por la tarde era pasar a la panadería a comprar pan para la semana. Normalmente mi mamá llevaba las pinzas y la charola. El resto de la familia nos paseábamos lentamente por los pasillos viendo qué se nos podría antojar. A veces podríamos influir en la selección, pero no siempre. Con seguridad llevábamos algunos panqués y cuernitos para la merienda. En aquel entonces, la concha no era de mis favoritas, prefería los garibaldis. Eso, con el tiempo, ha cambiado.

Hacer pan en casa es de las actividades que disfruto más en la cocina actualmente, y si bien, tratamos de no comer mucho para cuidar nuestra ingesta de carbohidratos y azúcares añadidas, las conchas son un talón de Aquiles, así que al menos un par de veces al año nos damos autorización de comer estas delicias.

Conchas

El bollo de masa enriquecida más delicioso de la vida… bueno, eso digo yo.

  • Báscula
  • Batidora de pedestal con tazón
  • Aditamento de gancho para la batidora de pedestal
  • Raspa de plástico para panadería
  • Tazón grande
  • Tazón mediano
  • Espátula de silicón
  • Brocha
  • Cortador de concha
  • Charolas de horno
  • Plástico autoadherible
  • Trapos de cocina secos y limpios
  • 500 g harina de fuerza
  • 100 g azúcar blanca
  • 9 g levadura seca activa
  • 2 huevos
  • 15 ml vainilla
  • 200 ml leche entera
  • 8 g sal

Para la costra de azúcar:

  • 100 g mantequilla sin sal
  • 100 g azúcar glass
  • 100 g harina de todo uso
  • 15 g cocoa en polvo (*opcional para conchas con costra de chocolate)
  • 10 g té verde matcha (* opcional para conchas con costra de té matcha)
  • 30 ml leche entera

Prepara la masa

  1. En una batidora de pie con el accesorio de gancho, mezcla harina para pan, los huevos, la vainilla, el azúcar, la levadura seca activa y la mitad de la cantidad de leche. Una vez que esté todo hidratado e integrado, agrega la mantequilla, y por último agrega la sal.

  2. Si es necesario, añade poco a poco el resto de la leche. Si no, continúa amasando la masa para desarrollar el gluten hasta obtener elasticidad de punto de ventana (o calzón).

Primera fermentación

  1. Cuando esté listo, vierte en un tazón grande previamente untado con un poco de aceite vegetal, cubre con plástico autoadherible y deja reposar para que fermente lentamente en el refrigerador durante 12 horas.

Segunda fermentación

  1. Al día siguiente, porciona la masa en bolas de aproximadamente 60 a 80 gramos y cubre con los trapos de cocina limpios.

  2. Déja que fermenten durante una hora adicional en mesón de la cocina o 45 minutos en cámara de fermentación.

Prepara la costra azucarada:

  1. En un recipiente mezcla la mantequilla, azúcar glass y harina de todo uso. Añade un poco de la leche si es necesario solamente.

  2. Si vas a preparar costras con chocolate y/o té verde matcha, divide en dos o tres tantos y añade la cocoa y/o el té verde matcha y un chorrito de leche en caso de ser necesario mezclando bien a que quede una pasta hidratada mas no pegajosa ni chiclosa.

  3. Divide la pasta en porciones suficientes para recubrir los bollos y aplana con las manos o con rodillo. Yo regularmente refrigero la pasta para que endurezca un poco y luego la aplano con ayuda del rodillo poniendo la pasta en papel para horno. (Mira a partir del minuto 20 del video para mayor referencia)

Finaliza las conchas:

  1. Barniza con huevo batido, pega la costra de azúcar, marca con el sello para concha si lo tienes a la mano y polvea con un poco de harina y azúcar.

  2. Hornea a 170 °C por 15 minutos aproximadamente.

Horno precalentado a 170 °C / 325 °F

Panadería
Mexicana
panadería, panadería mexicana

A continuación te comparto la última horneada que hice de conchas. Éstas son de vainilla y para decorar (a falta del sello marcador) les puse brotes de cerezo; muy primaverales.

Una diferencia que notarás aquí adicionalmente es que preparé una esponja como prefermento, pero no hay mucha diferencia, sólo es otra forma en la que puedes hacer tus conchas.

La granola de la casa

Ashhh, ya sé… van a opinar que el título de mi receta está súuuuper cursi o que es muy obvio. NO ME IMPORTA. Esta es la granola de la casa; es la que comemos DIARIO y les prometo que está deliciosa. A ver, empecemos de nuevo porque creo que me exalté.

Hoy les voy a compartir una receta que en casa adoramos. Es más, forma parte de nuestro desayunos diario. De hecho, yo siempre la preparo doble y así apenas dura unos 10 días. En realidad, a veces pienso que comemos la fruta solamente para comer la granola. Al menos yo a veces confieso que es verdad. Creo que debo preguntarle a mi marido si él hace lo mismo o si él es más disciplinado que yo.

Ahora bien, dejen les cuento un poco sobre cómo llegué a esta delicia. Bueno, yo opino que es una delicia y espero a ustedes les apapache el corazón tanto como a nosotros. Resulta que cuando comencé a revisar las etiquetas de todas las compras del supermercado, me volví consciente de cuántos ingredientes no necesitábamos consumir. De hecho, dejé de comprarlas y no han vuelto a ver el camino al hogar ni por error. Otro día hablamos de eso. No nos desviemos del tema.

Después, en el trabajo un día necesitamos granola y mi chef me propuso que en lugar de comprarla, enseñáramos a los niños a prepararla haciéndoles la demostración. Acordamos entonces qué le pondríamos y la preparamos una y otra vez en cada oportunidad que teníamos. Los chicos se iban maravillados y los padres regresaban preguntándonos por la receta, ya que ésta no estaba incluida en el paquete estándar que recibían los alumnos. A cada uno que me la pidió, se la di verbalmente y de inmediato decidí que yo debía comenzar a hacer lo mismo en casa.

Ésta, es la receta que terminé escribiendo conforme a los reglamentos dietéticos que aprueba el médico para nuestras necesidades. Ajusten a mayor o menor cantidad de granos y a mayor o menor cantidad de cereal según sus hábitos.

Granola

Algunos dirán que es una receta keto. Otros opinarán que es paleo. Y habrá quienes la califiquen de baja en carbohidratos. Para nosotros, es la de la casa, así de sencillo y si quieres adaptarla a tu gusto, adelante.

  • Tazón grande
  • Tazas y cucharas medidoras
  • Charola para horno
  • Frasco de vidrio
  • 1 taza avena en copos
  • ¼ taza almendras
  • ¼ taza nuez pecana
  • ¼ taza nuez de Castilla
  • ¼ taza avellanas
  • 2 cucharadas pepita
  • 1 cucharada semilla de girasol
  • 1 cucharada chía
  • ¼ taza coco rallado
  • ¼ taza arándanos rojos secos
  • ¼ cucharadita sal
  • 1 cucharada miel
  • 1 cucharadita canela en polvo
  • 1 cucharadita esencia de vainilla
  • 1 cucharada aceite de uva
  1. En un tazón se mezclan todos los ingredientes secos (avena, almendra, nueces, avellanas, pepita, semilla de girasol, chía, coco rallado, arándanos secos, sal y canela).

  2. En un tazón pequeño se mezclan la miel, la esencia de vainilla y el aceite de uva.

  3. Se incorpora el líquido a los ingredientes secos y se dispone la mezcla en una charola para horno.
  4. Hornea por 25 minutos aproximadamente. Debe quedar doradita.
  5. Saca del horno y deja reposar unos 10 minutos. Se puede utilizar de inmediato o almacenar en un contenedor hermético de vidrio una vez que enfríe.

Horno  precalentado a 140°C (325°F)

Desayuno
cereal, desayuno, granola

Tacos de pollo al pastor

Me atrevo a decir, sin tener datos certeros a la mano, que los tacos al pastor son los más populares de la Ciudad de México. Bueno, al menos eso creo. Debe ser porque a mi me gustan más que muchos otros. Por alguna razón aprendí un poco de su historia gracias a haber conocido a un familiar de los fundadores de la Taquería El Tizoncito en el entonces Distrito Federal, taquería que se jacta de haberlos inventado.

Sin embargo, hay poca documentación que me ayude a aseverar el hecho. Lo que sí sé es que este taco está estrechamente relacionado a una migración libanesa que llegó a México. Y si no me equivoco, fue en la década de los 60 cuando adaptaron el shawarma del Medio Oriente a los ingredientes y especias del centro de México.

Ahora bien, si ponemos frente a frente el shawarma y el taco al pastor, el primero es de cordero. La versión azteca, se reinventó en carne de cerdo. Sin embargo, con los años evolucionó de nuevo. Los restaurantes comenzaron a ofrecer una versión de pastor hecha con pollo. Me pregunto si la oferta de menús kosher y halal no tuvieron algo que ver también. ¿Es posible, no?

Así, tras haber preparado en casa la receta de los shawarmas de pollo que me compartió mi amigo de raíces israelíes, pensé que para estos días de festejos judaicos podría resultar interesante compartir en familia algo que nos haga viajar al Medio Oriente. Viajar a través de la comida siempre es una buena opción y este boleto parece ser doble.

Por cierto y si se les antoja, estos taquitos pueden acompañarse sin duda alguna con las rajas en escabeche que hace tiempo les compartí. Aquí vuelvo a dejarlas por aquello de las dudas.

Pollo al Pastor

La opción perfecta para aquellas personas que por preferencia o estilo de vida no comen carne de puerco.

  • Olla pequeña
  • Licuadora
  • Cuchara de cocina o espátula miserable
  • Tazón grande
  • Charola de horno con reja
  • Sartén de fierro fundido
  • 5 piezas chiles guajillos sin semillas ni venas
  • 1 taza agua
  • 5 cucharadas vinagre de manzana
  • 3 dientes ajo
  • 1 pizca comino molido
  • 2 clavos de olor
  • 1 rebanada piña (2 cm de grosor)
  • 6 muslos de pollo con piel y hueso
  • 1 cebolla (cortada en pluma)

Para servir:

  • 12 Tortillas de maíz
  • 2 rebanadas piña (picada)
  • 1/2 Cebolla (picada)
  • Limones
  • Salsa
  1. En la olla pequeña añade los chiles limpios y cubrir con agua. Poner al fuego hasta que brote el hervor. Apaga el fuego y dejar hidratar unos 15 minutos.
  2. En el vaso licuador añade ajo, comino, clavos de olor, vinagre, los chiles hidratados, la piña y ¼ de taza del agua en la que se hidrataron los chiles.
  3. Licua todo. Si es necesario, añade un poco más de agua. Prueba la pasta y si la sientes picosa, añade un chorrito más de vinagre.
  4. En el tazón acomoda las piezas de pollo secas y sazona con sal por ambos lados.
  5. Corta la cebolla en pluma y añádela por encima del pollo.
  6. Vierte la pasta poco a poco mezclando con ayuda de la cuchara de cocina o espátula.
  7. Una vez todo bien embarrado del adobo, cubre con plástico autoadherible y deja en el refrigerador al menos 8 horas.
  8. Calienta el sartén de fierro fundido al fuego y precalienta el horno a 180 °C ó 350 °F.
  9. Escurre las piezas de pollo en una charola de horno con reja.
  10. Sella las piezas una por una por ambos lados, pero siempre comenzando por el lado de la piel. Regresa las piezas a la charola con reja un momento más.
  11. Cuando termines de sellar las piezas de pollo, acitrona la cebolla con una pizca de sal. No necesitará mucho tiempo. Probablemente sólo un par de minutos.
  12. Acomoda la cebolla en toda la superficie de la sartén y luego acomoda las piezas de pollo de manera que no queden una sobre otra. Si es necesario utiliza una segunda sartén.
  13. Hornea por 20 minutos aproximadamente. Verifica que el pollo esté cocido a 75 °C ó 165 °F.
  14. Personalmente a mi me gusta servir sin hueso, así que te recomiendo deshueses las piezas antes de servirlas. Puedes incluso deshebrar o cortar la carne para armar cómodamente los tacos. Sirve la carne de pollo junto con la cebolla que se caramelizó en la cocción, pues tendrá notas dulces que darán un sabor delicioso a tus tacos.

* Esta receta es una adaptación de la receta de tacos al pastor del libro Mexico: The Cookbook, Margarita Carrillo Aponte, Ed. Phaidon.

Principal
Mexicana
pollo, tacos, tacos al pastor

Chilaquiles verdes con pollo

En el pasado ya he escrito por estos lares de los chilaquiles, de cuánto me gustan y de los domingos que mi papá los preparaba para apapacharnos. Hoy, aunque para algunos esta receta suene de lo más simple o trillada, la comparto porque me la pidió una amiga en tierras lejanas. Supongo quiere compartir a los suyos algo de comida mexicana. Para mi, los chilaquiles son un platillo que puede prepararse para prácticamente cualquier hora del día. No obstante, el 90% de las veces los como como desayuno o brunch de fin de semana, pero en lo personal, podría comerlos a diario.

Ahora bien, a mi no me gustan muy picosos, así que la cantidad de picante a utilizar es lo que algunos compatriotas considerarían como poco o inexistente. Si a usted que pretende prepararlo le gusta que le arda el estómago, no lo juzgo señor lector, pero le recomiendo utilice más picante del que yo recomiendo.

Cabe también mencionar que esta versión la he preparado esperando la puedan realizar en prácticamente cualquier lugar del mundo de manera amigable. No se pierdan los tips al final de la receta para cortar tiempos y esfuerzo.

Por último, a mi me gustan mucho verdes, pero si no consigues tomate verde o tomatillo, siempre está la opción de hacer una salsa roja. Me atrevo a decir que en esta época del año aún más, pues el tomate o jitomate que llamamos en México, está en el pico de su temporada.

Chilaquiles verdes con pollo

Desayuno, brunch, comida o cena. Acompañados de un huevo frito o de carne asada y frijoles refritos. Apuesto mi domingo que a cualquiera conquista.

  • Tabla de picar
  • Cuchillo de chef
  • Charola para horno
  • Licuadora
  • Olla con tapa
  • Volteador o espátula rígida
  • Cuchara de cocina

Para la salsa verde:

  • 600 g tomate verde o tomatillo
  • 2 chiles serranos ((si no hay serranos, utiliza jalapeño o hasta thai, pero cuidado porque su intensidad es diferente))
  • 1 cebolla (cortada en cuatro)
  • 2 dientes ajo
  • 1/2 manojo cilantro
  • Sal
  • 50 g aceite de oliva

Para los chilaquiles:

  • 12 tortillas cortadas en cuadros o triángulos ((es mejor dejarlos secándose sobre el mesón la noche anterior una vez que ya los hayas cortado))
  • 1 pechuga de pollo (cocida y deshebrada)
  • 1/2 cebolla (finamente picada)
  • 120 g crema espesa
  • 200 g queso mozzarella rallado (para gratinar)
  • Aceite para freír
  • Sal para sazonar

Para decorar:

  • 1/2 cebolla (en aros)
  • 1/2 manojo cilantro (finamente picado)
  • 100 g queso cotija, fresco o feta

Prepara la salsa:

  1. En una charola para horno acomoda los tomates verdes o tomatillos, la cebolla, los chiles y los dientes de ajo y distribuye por encima el aceite de oliva y un poco de sal.

  2. Rostiza en el horno precalentado a 200 °C cuidando que nada se queme. Ve sacando del horno según vayan quedando rostizados los ingredientes. Yo saco primero el ajo, unos minutos después el chile y por último la cebolla y el tomate. Tardarás unos 40 minutos aproximadamente en tener todo fuera.

  3. Vierte en el vaso licuador los tomates, la cebolla, los chiles, los dientes de ajo y el cilantro y muele para que se haga una salsa tersa. Verifica la sazón con un poco de sal si es necesario.

Prepara los chilaquiles:

  1. Fríe los triángulos o cuadros de tortilla en la olla para freír. Yo te recomiendo que de preferencia lo hagas poco a poco para que queden bien crujientes y los dejes escurrir sobre papel toalla. Repite este paso hasta que todas las tortillas queden fritas.

  2. Sofríe la cebolla y añade una pizca de sal. Cuando la cebolla esté traslúcida, añade la salsa verde y guisa un momento.

  3. Añade el pollo y las tortillas fritas. Mezcla para incorporar completamente y que la salsa recubra todo.

  4. Añade la crema y el queso y deja gratinar unos minutos a fuego lento.

Sirve los chilaquiles:

  1. Sirve y decora con unos aros de cebolla adicionales frescos, un poco de queso cotija, freso o incluso feta y un poco de cilantro finamente picado.

  • Los  chilaquiles yo normalmente los acompaño a la hora del desayuno con un huevo frito y un poco de frijoles refritos. A la hora de la comida, con carne asada y ensalada de nopales.
  • Cuando tengo flojera de hacer las tortillas fritas sustituyo con totopos (chips de tortilla) de esos que ya venden en bolsa en el supermercado.
  • Y si prefieres solamente abrir una lata o frasco de salsa, también es válido, sólo te recomiendo le ajustes la sazón con un poco de cilantro picado y si se espesa demasiado, un poco de caldo de pollo, verduras, o hasta agua para que vuelva a quedar la textura de la salsa.
Brunch, Cena, Desayuno, Guarnición
Mexicana
antojitos mexicanos, chilaquiles, tortilla
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